martes, 16 de junio de 2009

Los primeros amores : comedia en un acto

El comentario de hoy vamos a realizarlo de una curiosidad que, cuando cayó en mis manos, me sorprendió vivamente. Se trata de “Los primeros amores”, una obra de teatro de enredo publicada durante los años treinta del pasado siglo XIX. El autor es Manuel Bretón de los Herreros, el cual fue un importante traductor de obras teatrales francesas de esta época; pero en realidad Bretón de Herreros no las traducía tal cual, sino que lo que hacía era adaptarlas a aquello que gustaba al público español, de modo que sustituía los nombres y topónimos originales que aparecían en las obras francesas por otros que, a su modo de ver, gustaban más a los espectadores, ya que les resultaban más cercanos y familiares.
Así, curiosamente, los personajes de la obra del francés Eugène Scribe, en la que se narra el folletín familiar “Les premières amours” (1825), pasan a moverse en la ciudad de Alcoy y sus protagonistas se convierten en un importante industrial local y su familia. La obra nos narra la confusión que se produce en la casa de este industrial entre el prometido de conveniencia que le han buscado a la caprichosa hija de la familia y el primo y antiguo amor de esta, el cual ha estado fuera durante años.
La obra en sí, no es que sea de una calidad especialmente buena, pero no puede dejar de tener su importancia el hecho de que Alcoy sea el escenario elegido por el autor para ubicar este folletín amoroso.
La primera edición que se publicó de esta obra (que según pone en la propia portada fue representada por primera vez en el teatro en Sevilla en 1830 y en Madrid un año más tarde) apareció en 1831, impresa por la Imprenta de Repullés, la cual volvió a reeditarla en 1835. De esta segunda edición es el ejemplar que consulté y que se conserva actualmente en el depósito de nuestra Biblioteca Municipal Central. No tiene cubiertas, solo consta de 37 páginas y un formato de 15 cm., lo que permite que podamos leerla en las dependencias de la biblioteca, ya que nos será imposible sacarla en préstamos, pues su antigüedad y su valor no lo hacen posible.